Teté Morales es una señora canosa, dueña de tiempos sutiles, de imágenes pictóricas que describe en sus textos y -entre otros dones- un humor alegre y esperanzador que -creo yo- acopió en sus recorridos por distintos pueblos y regiones de su infancia.
El texto "Los ex" surgió de una consigna en la que propusimos escribir sobre la categoría de los ex, , reflexionando sobre la medida en que cada ex novio, amigo, lugar o lo que fuere, ha quedado o no en el pasado y nos impregna o no.
El resultado del trabajo nos sorprendió gratamente, por eso lo compartimos. Teté además de ser una bella narradora es, por supuesto (digo por supuesto porque las almas sensibles suelen alojar más de un interés); ella es pintora y este cuadro suyo ilustra el texto.
LOS EX
Ascensor
,un pasillo y cincuenta computadoras en los escritorios rodeados de vidrios. Allí se sientan todos los
días a las ocho en punto de la mañana ,las personas que sólo logran ver las
caras de los que se ubican a la derecha ,a la izquierda y apenas hasta el
mentón, de los que tienen enfrente.
.Un “Buenos días” dicho en forma más o menos
cordial y apresurada , es el tiempo que tienen para enterarse que hay otros
como ellos en la empresa y después ocupan sus
lugares Más allá con escritorios
más grandes y la luz que pasa del cielo a través de los ventanales, están las
oficinas de los que lograron ascender
Papelerío,
teléfonos que suenan y llamadas de los jefes, hacen que esa colmena comience a
zumbar y moverse .Recién en la pausa del café o del almuerzo volverán a encontrarse.
Sobre
cada pequeño lugar se mezclan papeles, un jarro de café, portarretratos de
algún ser querido y a veces hasta alguna flor, para que el día deje de ser sólo un engranaje de piezas que se mueven
ordenadamente .
En
todos los escritorios se repite más o menos
lo mismo , menos en el de la vecina de Juan. Sólo alcanza a ver de
ella una frente y el pelo cobrizo. Su
sitio está limpio total de caricias No hay nada más impersonal que esa madera
que sostiene la computadora y los papeles del trabajo del día. Si por
casualidad levanta la vista , sus ojos verdes ,que dejan a Juan sin aliento, lo
miran como quién mira una pared.
Hace
poco que trabaja en la empresa y pareciera que no tiene ningún interés de
conocer a nadie Las pausas que reúnen a
los demás, para ella no existen.
.Cuando
la jornada de trabajo termina, un “Hasta mañana” impersonal , precede su
taconeo por el pasillo que la lleva hasta los ascensores de puertas de acero.
La
rutina cambia un día.
Un
cadete se acerca al escritorio de Mónica Valdez , y le dice algo al oído que
hace que se levante como un resorte. Al fondo del pasillo hay un hombre que la espera .Lo mira y con gesto
nervioso saca un pequeño espejo de la cartera, se arregla el pelo y se dirige
hacia él. Juan la sigue con la mirada, pero la distancia le impide escuchar las
palabras ,sólo puede ver los ojos
furiosos de él y a ella que lo toma de las manos con un gesto implorante. El hombre se suelta
de las manos que lo retienen. Del bolsillo de su campera , saca un llavero con
varias llaves y se lo entrega con una mueca de enojo, llama el ascensor, las
puertas se abren y desaparece. Ella se queda mirando esas láminas de acero que
la apartan del hombre que acaba de irse, como si su reflejo pudiera hacer de
imán para que regrese Baja la cabeza, vuelve a su escriitorio, cruza los brazos y apoyándose en la desnuda madera rompe
a llorar. Sus compañeros miran sin disimulo esa cabeza de melena cobriza que
tan altiva parecía por la mañana. Nadie se acerca a preguntar que le pasa.
Después
de unos segundos Juan se levanta. Rodea la fila de escritorios ,se inclina
sobre ella y tomándola suavemente de un brazo ,como si la conociera de toda la
vida, le dice –Mónica levantate, salgamos de acá, vamos a tomar un café –
Ella asiente con un movimiento de cabeza y lo
sigue. También lo siguen las miradas de los cuarenta y ocho compañeros que
estiran sus cuellos en un vano intento de averiguar qué pasa.
Caminan
hasta la cafetería de la esquina y se
sientan en una mesa alejada. Las lágrimas siguen corriendo por la cara de ella
-¿Cómo sabés mi nombre? Pregunta mirándolo por primera vez.
Juan
le señala el cartelito de acrílico prendido en el vestido y mostrándole el
suyo, se presenta-Juan Roca, tu vecino de escritorio. Mozo dos café ¿Tomás café
verdad? -.Ella se suena la nariz con una
de las servilletas, suspira y mirando al vacío contesta -Si gracias me va a
venir bien-
-Me
dejó-dice mientras se mira las manos que
retuerce con angustia.
El
mozo se acerca con los cafés-Otra pareja en líos –piensa-Pareciera que me
persiguen ¡Carajo! Siempre me toca atenderlas y con sus problemas se olvidan de
la propina-
-No
tenés necesidad de contar nada –la ataja Juan.
¿Vos
pensarás que es un desgraciado?-le dice
mientras lo mira con los ojos
verdes ya sin lágrimas
-Yo
no pienso nada ,no sé que pasó entre
ustedes-contesta Juan, decidido a perdonarle lo que fuera mientras esos ojos
lo sigan mirando..
Pero ella como si no lo escuchara ,continúa-La
verdad es que fui yo ,con su mejor
amigo.-Habíamos discutido por una pavada en una fiesta y él se fué. Yo
estaba bastante borracha y furiosa. El
desgraciado se me acercó y me ofreció su hombro para llorar .Una cosa llevó a
la otra y terminamos en la cama. ¿Te das cuenta? ¿Su amigo? Qué hijo de puta ¿Y
yo su pareja de casi tres años? Más desgraciada todavía.
Juan
no decía palabra ¿Cuántas veces él también había hecho algo parecido? La verdad
no era quién para juzgarla. Decidió que lo mejor era poner punto final a esa
confesión de la que no quería saber nada más
-¿Estás
más tranquila?¿Volvemos a la oficina?-Ella lo miró ,leyó el cartelito del
nombre y le dijo-Juan Roca , tenés un apellido que te vá justo .Me hizo mucho
bien que me escucharas-Sacó su espejito y se arregló el maquillaje .Juan pagó
los cafés y le dejó una buena propina al mozo- ¿Vamos? – le preguntó.
Se levantaron , corrieron las sillas y se
fueron juntos
Si
ex es una palabra tan corta para nombrar el pasado ¿Cuál podría ser igual de
corta para nombrar el futuro?
te felicito Teté: al salir de la temática de los pueblos en donde has vivido y que nos has hecho conocer , de deliciosa forma en los anteriores cuentos. me has sorprendido con este cuento de enredos, engaños y desengaños.
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