El Gnomo Pimentón
Por Marcelo Gouiran
Con mi socio, que teníamos los mismos gustos, edades, y
éramos amigos desde que teníamos uso de razón, también habíamos leído las
mismas revistas de chicos y la preferida de ambos fue sin duda alguna el
Patoruzito. Uno de los cuentos y
personajes más queridos era “El Gnomo Pimenton”. Era un hado enano bonachón que andaba por la
vida haciendo el bien y repartiendo justicia por donde se lo necesitaba. Por ser mago,.........y por cierto muy
eficiente, tenia dos elementos muy importantes e indispensables para su profesión. El
primero, un Pulverizador –en lugar de la clásica de varita-, con el que rociaba unos
polvos magicos, para convertir los malos en buenos, impartiendo
justicia y paralizando toda mala acción a quien fuese necesario o en el lugar
mas insólito que nos podamos imaginar.
Este pulverizador y su acción que era
inmediata y contundente, se complementaba, como corresponde a todo buen mago con
unas palabras mágicas ininteligibles para todo el mundo pero muy indispensables
para su labor. Eran algo así como, NONMOSHKAPOFF. Y esta admonición que también
era demoledora, hacia el milagro que la victima estaba esperando,y entonces
el personaje malvado cesaba en su malévola acción con un gran cargo de
conciencia y arrepentimiento, convirtiendose en un hombre bueno y servicial
para la comunidad. Este, al Gnomo me
refiero, era una especie de amuleto que lo utilizábamos previo a los exámenes o
cuando debíamos encarar alguna jovencita muy bonita y por supuesto muy asediada
por los competidores. En general El Gnomo era muy eficiente y siempre teníamos
éxito.
El uso de la palabra mágica la habíamos aprendido muy bien y por cierto
no la comentábamos con el resto, para que no gastaran al Gnomo ya que lo queríamos como una
especie de cábala cautiva.
Con José –mi socio-, decidimos poner en practica
un interesantísimo proyecto que consistía en la producción de pimientos para
convertirlo luego de su secado y de hacerlo polvo en Pimentón. La zona sería los Valles Calchaquies, en el
límite de Catamarca y Tucumán, en la finca de una amigo de José; el “turco”, a quien cariñosamente le
llamábamos “el cotur”, y pensamos que sería muy
apropiado y como una suerte de cábala, llamar al proyecto “El Gnomo Pimentón” o
solamente “El Gnomo” o por último “Nonmoshkapoff”. Este último fue descartado casi de inmediato, pues ante los clientes que
clase de productores poco serios éramos de poner un nombre a la Empresa , tan ridículo y
estrafalario como éste y quedo eliminado de la lista.
Respecto a llamarla solamente “El Gnomo”, también nos
daba cierta connotación de algo chiquito, de poca importancia y daría una
imagen similar ante terceros consecuentemente también esta alternativa, fue
descartada. Finalmente la selección del
nombre del emprendimiento recayó en “El Gnomo Pimenton” que tenía una indudable
connotación con el producto final que íbamos a elaborar y al utilizar como
isotipo la simpática figura del personaje que nos había encantado desde
pequeños, cubríamos dos aspectos el
cabulero –muy importante-, pues estábamos seguros que el personaje nos traería
la suerte que se necesita en todo negocio y la relación pertinente entre
producto y marca creíamos que con este
plan éxito estaría asegurado.
Nos pusimos manos a la obra y partimos hacia los Valles
Calchaquíes en la camioneta que
compramos para tal fin.
Al llegar a Santa María en Catamarca nos encaramos de lleno a la
búsqueda de una vivienda adecuada para la imagen que queríamos dar en el
pueblo, más pensando en éramos forasteros y había que hacer bien los deberes de
los recién llegados. Un tema que me
tenía preocupado era que habíamos omitido
la pintura del isotipo en la puerta de la camioneta; pero carajo!!, que no es
tan importante, me acotaba José, ya lo
tenemos impreso en la papelería, en las tarjetas personales hasta va a
llegar el momento que lo vas a querer tenerlo estampado en los calzoncillos, me
recriminaba, a lo cual yo insistía en tenerlo en todos lados, pues la cábala es
la cábala, y al Gnomo, debemos tenerlo
presente en todo momento y ocasión.
No solamente lo teníamos al Gnomo, teníamos buena
tierra, buen riego asesoramiento técnico, fuentes de financiación y
fundamentalmetne un enorme cliente en los Estados Unidos que nos comprarían
toda la producción que pudiésemos hacer. Al muy poco tiempo de estar instalados
en una bonita y cómoda casa en las afueras de Santa María a José lo llaman de
Buenos Aires pues la madre esta muy enferma, y se ha puesto muy mal. Tal es así
que a las pocas semanas y a mi entender, Lucia, que no tuvo la asistencia del
Gnomo, paso a mejor vida. El pobre José con toda la depre y a mii entender
abandonando la protección del Gnomo,
decide dejar el proyecto.
La presión del trabajo en la instalación del
emprendimiento era terrible y al sentirme bastante solo, tuve la estupenda idea
de invitar a cenar a Alicia, a mi
entender, encuentro orquestado por el
Gnomo. A partir de esta cita, mi vida opera un cambio muy interesante.
Alicia era una catamarqueña morocha de cutis cetrino, con gran sentido
del humor tema fundamental en la situación que me encontraba, y además de las
varias virtudes que poseía Alicia, que no viene al caso mencionarlas en este
relato, pero si, dos de ellas que eran; siempre
andaba con una pata de conejo en su bolso, pues era muy cabulera, le mencioné
de mi indispensable cábala sin entrar en muchos detalles por una simple actitud
celosa –en definitiva no quería que pudiese tener un competidor en la
zona-. Otra de las importantes virtudes
de Alicia era el tener unos enormes ojos
de color miel y algo realmente insólito: me trataba de usted, asunto que me
hacia sentir una extraña pero muy agradable sensación patriarcal.....y en la
cama era formidable-
Estábamos ya a punto de sembrar, cundo, nos enteramos que
los peruanos que son grandes productores y exportadores de Pimentón, debieron
bajar abruptamente sus precios pues los chinitos se habían largado a producir
en cantidades astronómicas –como suelen hacer ellos- y en consecuencia
el precio internacional del producto se desplomó drásticamente y ni todos los polvos
mágicos del Gnomo pudieron pararlo.
Mis inversores me conminaron a que desensillara hasta que
aclarase y suspendiera toda actividad, a mi entender el pelotudo del Gnomo me
fallo estrepitosamente.
Una vez mas los chinos se dedicaron a joder a un mercado.
esta vuelta fue en el que yo me estaba metiendo, afortunadamente aún no
habíamos plantado sino la perdida que hubiésemos sufrido habría sido enorme.
La despedida de Alicia fue muy triste y tengo frecuentes
recuerdos sobre todo cuando a mi entender, los fluidos del Gnomo, asoman en mi ánimo.
Seguramente habría debido apelar a otra cábala? Porque
esta obviamente no resultó, seria que me
falto tener a mano el pulverizador o simplemente fueron los chinos? Tal vez
debí haber utilizado con más frecuencia el sortilegio de “Nonmoshkapoff”, o
será que a mi entender, realmente, el Gnomo Pimentón fue un reverendo hijo de
puta.
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