miércoles, 23 de julio de 2014

"El Gnomo Pimentón", por Marcelo Gouiran


El Gnomo Pimentón
 
Por Marcelo Gouiran
 

Con mi socio, que teníamos los mismos gustos, edades, y éramos amigos desde que teníamos uso de razón, también habíamos leído las mismas revistas de chicos y la preferida de ambos fue sin duda alguna el Patoruzito.  Uno de los cuentos y personajes más queridos era “El Gnomo Pimenton”.  Era un hado enano bonachón que andaba por la vida haciendo el bien y repartiendo justicia por donde se lo necesitaba.  Por ser mago,.........y por cierto muy eficiente, tenia dos elementos muy importantes e   indispensables para su profesión. El primero, un Pulverizador –en lugar de la clásica de varita-, con el que rociaba unos polvos magicos, para convertir los malos en buenos,  impartiendo justicia y paralizando toda mala acción a quien fuese necesario o en el lugar mas insólito que nos podamos imaginar.
 
Este pulverizador y su acción que era inmediata y contundente, se complementaba, como corresponde a todo buen mago con unas palabras mágicas ininteligibles para todo el mundo pero muy indispensables para su labor. Eran algo así como, NONMOSHKAPOFF. Y esta admonición que también era demoledora, hacia el milagro que la victima estaba esperando,y  entonces  el personaje malvado cesaba en su malévola acción con un gran cargo de conciencia y arrepentimiento, convirtiendose en un hombre bueno y servicial para la comunidad.  Este, al Gnomo me refiero, era una especie de amuleto que lo utilizábamos previo a los exámenes o cuando debíamos encarar alguna jovencita muy bonita y por supuesto muy asediada por los competidores. En general El Gnomo era muy eficiente y siempre teníamos éxito.  El uso de la palabra mágica la habíamos aprendido muy bien y por cierto no la comentábamos con el resto, para que no  gastaran al Gnomo ya que lo queríamos como una especie de cábala cautiva.
Con José –mi socio-, decidimos poner en practica un interesantísimo proyecto que consistía en la producción de pimientos para convertirlo luego de su secado y de hacerlo polvo en Pimentón.  La zona sería los Valles Calchaquies, en el límite de Catamarca y Tucumán, en la finca de una amigo de José;  el “turco”, a quien cariñosamente le llamábamos “el cotur”, y pensamos que sería muy apropiado y como una suerte de cábala, llamar al proyecto “El Gnomo Pimentón” o solamente “El Gnomo” o por último “Nonmoshkapoff”.  Este último fue descartado casi de inmediato, pues ante los clientes que clase de productores poco serios éramos de poner un nombre a la Empresa, tan ridículo y estrafalario como éste y quedo eliminado de la lista. 
Respecto a llamarla solamente “El Gnomo”, también nos daba cierta connotación de algo chiquito, de poca importancia y daría una imagen similar ante terceros consecuentemente también esta alternativa, fue descartada.  Finalmente la selección del nombre del emprendimiento recayó en “El Gnomo Pimenton” que tenía una indudable connotación con el producto final que íbamos a elaborar y al utilizar como isotipo la simpática figura del personaje que nos había encantado desde pequeños,  cubríamos dos aspectos el cabulero –muy importante-, pues estábamos seguros que el personaje nos traería la suerte que se necesita en todo negocio y la relación pertinente entre producto y marca  creíamos que con este plan éxito estaría asegurado.
Nos pusimos manos a la obra y partimos hacia los Valles Calchaquíes en la camioneta que
compramos para tal fin.  Al llegar a Santa María en Catamarca nos encaramos de lleno a la búsqueda de una vivienda adecuada para la imagen que queríamos dar en el pueblo, más pensando en éramos forasteros y había que hacer bien los deberes de los recién llegados.  Un tema que me tenía preocupado era que  habíamos omitido la pintura del isotipo en la puerta de la camioneta; pero carajo!!, que no es tan importante, me acotaba José, ya lo  tenemos impreso en la papelería, en las tarjetas personales hasta va a llegar el momento que lo vas a querer tenerlo estampado en los calzoncillos, me recriminaba, a lo cual yo insistía en tenerlo en todos lados, pues la cábala es la cábala, y al  Gnomo, debemos tenerlo presente en todo momento y ocasión.
No solamente lo teníamos al Gnomo, teníamos buena tierra,  buen riego asesoramiento  técnico, fuentes de financiación y fundamentalmetne un enorme cliente en los Estados Unidos que nos comprarían toda la producción que pudiésemos hacer. Al muy poco tiempo de estar instalados en una bonita y cómoda casa en las afueras de Santa María a José lo llaman de Buenos Aires pues la madre esta muy enferma, y se ha puesto muy mal. Tal es así que a las pocas semanas y a mi entender, Lucia, que no tuvo la asistencia del Gnomo, paso a mejor vida. El pobre José con toda la depre y a mii entender abandonando  la protección del Gnomo, decide dejar el proyecto.
 
La presión del trabajo en la instalación del emprendimiento era terrible y al sentirme bastante solo, tuve la estupenda idea de invitar a cenar  a Alicia, a mi entender, encuentro orquestado  por el Gnomo. A partir de esta cita, mi vida opera un cambio muy  interesante.  Alicia era una catamarqueña morocha de cutis cetrino, con gran sentido del humor tema fundamental en la situación que me encontraba, y además de las varias virtudes que poseía Alicia, que no viene al caso mencionarlas en este relato, pero si, dos de ellas que eran;  siempre andaba con una pata de conejo en su bolso, pues era muy cabulera, le mencioné de mi indispensable cábala sin entrar en muchos detalles por una simple actitud celosa –en definitiva no quería que pudiese tener un competidor en la zona-.  Otra de las importantes virtudes de Alicia era el  tener unos enormes ojos de color miel y algo realmente insólito: me trataba de usted, asunto que me hacia sentir una extraña pero muy agradable sensación patriarcal.....y en la cama era formidable-
Estábamos ya a punto de sembrar, cundo, nos enteramos que los peruanos que son grandes productores y exportadores de Pimentón, debieron bajar abruptamente sus precios pues los chinitos se habían largado a producir en cantidades astronómicas –como suelen hacer ellos- y en consecuencia el precio internacional del producto se desplomó drásticamente y ni todos los polvos mágicos del Gnomo pudieron pararlo. 
Mis inversores me conminaron a que desensillara hasta que aclarase y suspendiera toda actividad, a mi entender el pelotudo del Gnomo me fallo estrepitosamente.
Una vez mas los chinos se dedicaron a joder a un mercado. esta vuelta fue en el que yo me estaba metiendo, afortunadamente aún no habíamos plantado sino la perdida que hubiésemos sufrido habría sido enorme.
La despedida de Alicia fue muy triste y tengo frecuentes recuerdos sobre todo cuando a mi entender,  los fluidos del Gnomo, asoman en mi ánimo.
Seguramente habría debido apelar a otra cábala? Porque esta obviamente no resultó,  seria que me falto tener a mano el pulverizador o simplemente fueron los chinos? Tal vez debí haber utilizado con más frecuencia el sortilegio de “Nonmoshkapoff”, o será que a mi entender, realmente, el Gnomo Pimentón fue un reverendo hijo de puta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario