¿POR QUÉ TAN LEJOS?
¡Qué complicado va a ser subirse al auto! Algo de todos los días, hoy me parece una hazaña. Por más que el
chofer lo arrimó bien a la vereda, y la modista sostiene cola y tul, veo muy difícil entrar por ese
ángulo. Tengo que cuidar el peinado y el tocado, que no me roce con el borde de arriba. Atenta
a cada parte de tu cuerpo, me digo a mi
misma, que no toque nada los costados. Controlo el movimiento de la caída y ya
está, lo logré. ¡Estoy sentada! Rosa, aparece por el otro lado y arregla
todo, termina de poner el tul en la luneta de atrás. Yo me siento adelante, me
dice. ¡Arranque!, le ordena ella al chofer adueñándose de la situación. El, me mira por el espejo y me pregunta con los
ojos .Vamos, le contesto y se me escapa
un suspiro.
Fue raro el día de
hoy, como una película. Me levanté y en casa todo era un caos. Mamá no paraba
de hacer cosas, papá veía la repetición de un
partido, el teléfono sonaba y nadie atendía. El resto dormía. Por suerte
al medio día pasó Vicky y nos fuimos al hotel. Comimos como dos reinas en la
habitación y nos reímos a carcajadas. Después
llegaron todos. Maquilladora, peluquera, modista y me dejé llevar por el
torbellino de actividad. Me porté como un maniquí obediente, dejándoles hacer. Llegó
papá y el fotógrafo. Nos sacamos fotos en el lobby. Las típicas, sola, con el ramo. Con papá muy formal con su
jaqcuet, derechito. Con Vicky nos relajamos y divertimos, le sacamos la lengua y mandamos besos a la
cámara. Selfies. ¡Ni loca las bajes ahora! ¡No quiero que nadie me vea! Nos
abrazamos y despedimos .Ella iba en su auto y llevaba a papá. Lo habíamos discutido mucho, yo quería ir sola. Papá es insoportable para
estas cosas. Además no se banca un viaje hasta Pilar sin fumar. Ni loca lo dejo
hacerlo en el auto, así que decidimos que se fuera con
Vicky y me esperara en la Iglesia. También a quién se le ocurre una Iglesia en
Pilar, repitió por enésima vez. A mi
suegrita, a mi suegrita. Miro por la ventana. Tomamos Figueroa Alcorta rumbo a
zona norte. Me encanta esta avenida. Pasamos canal 7. Llegamos a Palermo y
doblamos por Dorrego, el hipódromo está todo encendido. ¿Nerviosa? me pregunta
Rosa. No tengo ganas de hablar. Maso, le
digo y sigo mirando por la ventana. Tomamos Libertador y nos acercamos a mi barrio. Pienso en la vorágine
de estos últimos meses, demasiadas cosas
que decidir, demasiada gente metiéndose a opinar, demasiadas discusiones con
Martín. Tan ocupados en decidir qué
flores, qué música, si lomo o pollo. La guita saliendo a raudales. Los viejos
de los dos metiéndose en todo. Nos
tendríamos que haber ido de viaje solos
y a la mierda, era la frase detonante. La que moría por la Iglesia y la fiesta
era yo, es verdad pero lo habíamos decidido entre los dos. Y si , si llegaba a
decirte que no ….. Y así seguíamos hasta que el enojo se volvía cómico y las
risas nos distraían y terminábamos como siempre arreglando todo en la cama.
Me están saludando. Unas chicas sacan sus celulares por la
ventana y me sacan fotos. Me siento Máxima,
comento. Todos reímos en el auto. Nos
tocan bocina y yo saludo. Le voy a
contar a Vicky. Pero, ¡no tengo el celular! Obvio ¿ Dónde lo iba a meter?. Me
agarra ansiedad, ¡ no puedo comunicarme! ¿Me prestás tu celu Rosa? Me lo
presta, pero me doy cuenta que no sé el
número de Vicky, ni el de Martín, ni el de nadie! Maldita tecnología. No memorizo ni un número.
Sé el de casa. Llamo, obvio no hay nadie, que tarada, ya estarán todos en camino. ¿Será así? ¿Si llega a pasar algo, cómo me avisan??!! Estoy entrando en pánico. Le devuelvo el teléfono
a Rosa. Respiro, más que eso resoplo
como hacen las parturientas. Me tengo
que relajar. Miro por la ventana, ya estamos en la autopista. Veo más gente
saludándome desde sus autos. Voy a estar
atenta, capaz veo el auto de Martín o el
de Vicky o el de alguien .Todos deben estar viajando. Por favor, que no pase nada. ¿Por qué mierda me dejé convencer por mi
suegrita? Si ya se para no tener otro
quilombo con Martín. ¡Pero qué lejos! Teniendo
San Benito a la vuelta.
Yo quería casarme en San Benito, pero eso fue otra historia. Es nuestra
Iglesia, decía siempre Nacho.¿ Por qué aparece él en este momento? Es obvio porque. ¡Éramos tan chicos! Y un día
nos casamos. Entramos a San Benito, tan grande, tan luminosa y en el altar, nos
casamos. “En el sacramento del matrimonio son los esposos los ministros”. Eso habíamos aprendido en el colegio. Como
también nos habían pretendido convencer de que el sexo se vive más plenamente
en el matrimonio. Por eso encontramos la solución a mis tabúes y fuimos y nos casamos .Nosotros dos y Dios de
testigo decíamos. Y así fue que vivimos nuestra primera vez libres de culpa. ¡Basta!
Tengo que pensar en otra cosa. Vamos por el carril lento. Ya estamos por
Unicenter. Tengo sed. Rosa no tenés
agua, ¿no? No querida. Qué tonta, no me
di cuenta de traer una botellita. ¿Querés
que paremos a comprar algo? ¿Te parece? Le pregunta Rosa al chofer. Y si,
paremos, decido yo. No tengo plata. No te preocupes, yo te pago. Ahí está la
YPF.¿ Qué te compro? Una coca light. ¡AY Camila mirá si te manchas ! Es verdad. Un agua sin gas, mejor. La gente me
mira. Yo sonrío y saludo. Me gritan ¡¡suerte!! ¡¡ Qué viva la novia!! Vuelve el chofer con
el agua. Cuidado no te corras el labial. Rosa disimula muy mal su malestar. Debe
estar pensando: ¡ esta pendeja!. Pero bueno, yo tengo sed. Con cuidado tomo un sorbo que me
refresca y humedece mi lengua y mi garganta.
Arrancamos. Vuelta al carril lento. Vuelvo a mirar por la
ventana. ¿ Por qué tuve que pensar en él? Con el lío de los últimos días había
podido sacarme su pedido de la cabeza.
El día que fui a buscar a San Benito mi fe de Bautismo, el destino, Dios o no
sé qué mierda, me jugó una mala pasada. Salí de la Iglesia y decidí ir a comer algo al
Solar. Ahí me lo encontré. Obvio, si vive a la vuelta. Hacía como tres años que
no lo veía y ya 7 desde que habíamos
terminado. Fue un noviazgo tierno, suave, pero muy largo. Empezamos muy chicos y
después de tantos años ya no sabíamos ni por qué nos habíamos elegido. Decidimos separarnos. Fue duro al principio. Pero
después le tomé el gustito a la joda y diversión de salir con amigas,
conocer tipos y todo eso que viví hasta
que conocí a Martín. Siempre gracioso,
ocurrente, con una energía desbordante. Me encantó. A partir de ahí fue todo tan acelerado y rápido que ni pensé
en Nacho. Pero aquel día en el Solar, casi me muero. Estaba cambiado. Muy
distinto al de 7 años atrás. Muy hombre. Me temblaron las piernas y creo que al
principio tartamudeé un poco. Pero al rato, mientras tomábamos un café, reconocí esa comodidad de hace unos años. Nos hicimos
un breve resumen de nuestras vidas. El había tenido un par de relaciones, pero
nada serio. Yo, me estaba por casar. Riendo me dijo, no podes, ya estás
casada. Jaja que gracioso, que inocentes
éramos. Y ahí lo dijo. Yo volvería a hacerlo. Nunca pude olvidarme de vos. No
te cases. ¿Qué le pasaba? ¿Era estúpído? ¿Cómo me iba a decir algo así a meses
de casarme?
Las bocinas me hicieron darme cuenta que estaba a punto de
llorar. No, el rimmel!! Aguantá , abrí
los ojos!! Me abanico con las manos. Basta tengo que dejar de pensar. Tengo que pensar en otra cosa. Tendría que
estar Vicky acá. Ella estaría hablando sin parar y me distraería. Pero… en este
caso no sé .Cuando se enteró lo de Nacho me rompió la cabeza preguntándome si
estaba segura, que casarse no era joda, que todavía estaba a tiempo. ¿A tiempo
de qué? ¿Estás loca? Ya tengo todo
organizado: la fiesta, el vestido, las
participaciones!!! AH!, pensé que estabas segura porque amás a Martín y es el hombre con el que querés compartir tu
vida. Al escucharla decir esto me quedé callada .Como ahora.
Ya faltaba menos .Tomamos el ramal Pilar. Pronto llegaremos al peaje y
en un rato más a la Iglesia. Escucho la voz de Vicky. Todavía estás a tiempo .Menos
mal que no vino conmigo .Se me cruza la imagen de Thelma y Louise. Las dos
escapando en el auto. Y escucho a Vicky
cantar dos días en la vida nunca vienen nada mal. Me sacudo la imagen de la
cabeza. Ya estamos en el peaje. Otra vez saludos. ¿Y si me estoy equivocando? ¿Si no es Martín el hombre de mi vida? ¿Por
qué mi encuentro con Nacho fue tan movilizante? ¿Qué hago?? Necesito hablar con
alguien. Necesito parar y pensar. ¡¡¡Necesito
escapar!!! Ya sé, les pido parar en la
próxima estación de servicio. Busco una excusa para que se bajen del auto, me
paso adelante y me voy. Y manejo y manejo. Para cuando todos empiecen a
preocuparse por mi tardanza, ya voy a estar lejos y voy a poder a parar a
pensar. Me los imagino en la Iglesia,
conmocionados. Primero se preocuparán pensando que tuvimos un accidente. Cuando
confirmen que no, Martín se va a atacar. Mi suegra pensará en los invitados ¡Qué horror! ¡Un
bochorno! Mi viejo, a punto de infartarse, se va a fumar hasta los dedos. Mi vieja va a
buscar con la mirada a Vicky y la va a encontrar sonriendo. Ahí va a entender
todo. Vicky va a bajar la mirada cuando tropiece con la de mi mamá pero no va a
poder dejar de sonreír, orgullosa por la valentía de su amiga. Si. Lo tengo
decidido, es lo mejor. No puedo hacer
algo para toda la vida si tengo dudas. Ahora pienso una excusa para parar y que se bajen estos dos del auto.
¡Llegamos Cami!. Sonreí que ya te están filmando. Quedate
sentada que te ayudo a bajar. Y yo sonrío.
¿Está pasando? O ¿es una película? No me dan tiempo, me llevan
.Vuelvo a ser el maniquí. Mi papá me da un abrazo y me paro mirando la gran
puerta de madera. No puedo dar ni un paso. ¡ No puedo dar este paso! Suena un timbre.Ya es la hora, me dice mi
papá al oído y su aliento a mentol me despabila un poco. Las puertas se abren. Las caras me sonríen y escucho Pompas y
Circunstancias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario